DESPUÈS DEL GUSTO VIENE EL SUSTO
Quién
lo hubiese imaginado aquella noche, donde todo era felicidad y alegría, de
pronto se convirtiera en susto, desesperación y llanto; era un viernes común y
corriente de diciembre cuando un grupo de compañeras de la carrera de secretariado ejecutivo gerencial de la Universidad Técnica de Cotopaxi, decidimos entusiastas realizar un pequeño y efusivo programa por navidad en las instalaciones de un local en el sector
de la Fae, como la directiva de ese entonces estaba conformado por un peculiar
grupo de señoras que se encontraban ya casadas, y como se diría actualmente
tenían que pedir permiso a sus esposos, entonces para evitarse dicho trámite,
gracias a la sugerencia descabellada de una amiguita, cada una de las chicas tenía
que llevar a la fiesta a su esposo, novio, enamorado, amiguito con derecho o a
su peor es nada como se dice en estos tiempos.
Fue
una tarde y noche no tan buena pero ahí la pasamos más o menos realizando
diferentes actividades disque para integrarnos y reine el dichoso compañerismo,
que en la mayoría de las veces nunca se conseguía, porque siempre existen los
famosos grupitos, y es por la misma circunstancia que por no estar en un ambiente
en el que lo único que reinaba era la mala vibra, y como todo joven a quien no
le gusta irse a disfrutar por un momentito a la disco, así que porque no
aprovechar esa oportunidad y ese permisito que costó mucho conseguirlo y vivir
una experiencia única junto a mis amigas y pareja de ese entonces.
Así
que luego de salir de la fiestita junto a mis compañeras fue cuando empezó
todo, comenzamos a caminar por el centro de la ciudad entre risas y burlas
buscando un bar para pegarnos unas bielitas y bailar un chance hasta que sea
las 20:00 para irnos a casa, ya que esa era la hora que nos habían permitido
llegar, luego de estar dando vueltas decidimos entrar al bar “LA ESPAÑOLA”, no
fueron ni 5 minutos cuando de pronto escuchamos batidas, batidas y la gente comenzó
a correr en el lugar, cuando mi novio salió a ver q sucedía ya la policía se
encontraba revisando los permisos del local y viendo si se encontraban menores
de edad en el lugar, para suerte de nosotras aun no cumplíamos nuestra mayoría
de edad, así que entre sustos corrimos a escondernos, yo por escuchar a mi
novio y del susto me escondo en el baño, y típico lo primero que revisan es el
baño y ya ni modo pues me encontraron y se dieron cuenta que era menor de edad,
en ese instante los policías procedieron a sacarme del lugar y me subieron en
el bus junto a otras chicas para llevarnos a la DINAPEN para que nuestros
padres nos retiraran allá, por suerte mis amigas se habían escondido en una
lavandería y se habían cubierto con la ropa mojada que se encontraba en el
lugar.
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Bueno
ese fue el peor día de mi vida, ya que ni por más que mi novio hablo con los
policías para que me soltaran ya que faltaba 15 días para cumplir mi mayoría de
edad, los mismos se negaron rotundamente solo los padres podían retirarnos, así
que me llevaron del lugar, hacia otros bares en donde también se hicieron
controles, cada vez éramos más las chicas y chicos que nos encontrábamos en el
bus camino hacia la DINAPEN, mi novio y mis amigas me seguían atrás en el
carro, el miedo era tan grande que no quería por nada del mundo llamar a mis
padres para que me vengan a sacar, lo único que en ese entonces hice fue llamar
a mi hermana, después de hablarme bajo pero fue demasiado tarde, ya que
habíamos llegado a la DINAPEN en donde nos procedieron a tomar los datos, pero
cuando llego mi hermana a verme, ya no se pudo hacer nada porque los encargados
ya se retiraron y los que se encontraban en el momento no podían hacer nada, y
ya me toco permanecer ahí toda la noche mi novio en todo momento se encontraba
muy pendiente, con decir que el sufría más que yo y se sentía culpable, ese
momento pensaba muchas cosas horribles como
y ahora que me dirán mis padres, me van hablar y a pegar y con toda razón ,
porque a que padre le va a gustar ir a retirar a su hija de ese lugar.
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Que
noche más larga fue aquella vez, que ni ganas de cerrar los ojos daba y tampoco
se podía ni dormir porque ese lugar era pequeño y nos habían encerrado a todas
las chicas en el mismo lugar, así que lo que mejor que se podía hacer era ponerse a conversar con
los policías que nos cuidaban por suerte se portaron chéveres y me permitieron
salir a sentarme en el escritorio para no estar encerrada, porque daba la
sensación de que fuéramos delincuentes al estar encerradas en esas condiciones,
el único delito fue querer divertirnos un momento el cual me costó mucho.
Al día
siguiente con temor esperaba a que mis padres vengan a retirarme, ya que era
algo obvio que mi hermana así no quiera tenía que contarles, cuando amaneció
mi padre había llegado los nervios eran más
poderosos que todo, cuando regrese a ver vi a mi padre que me buscaba por una
pequeña ventana que existía en el lugar, cuando lo mire supe inmediatamente lo
enojadísimo que estaba por la burrada que había hecho y tenía razones para
estar así, tal circunstancia fue un trámite para que me saque de ahí con decir
que tuvo que conseguir un abogado, y en un juicio el juez tenía que entregarnos
y hacer conocer a los padres las circunstancias de porque fuimos detenidas.
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Mi
novio siempre pendiente se encontraba ahí hasta verme salir del lugar con mi
papi, todo gracias a dios Salió bien con decir que mi papa ni siquiera me
hablo, más se encontraba de lado a lado preocupado por sacarme pronto, que
hasta eso las iras y el enojo se le paso al llegar a casa si me esperaba la
grande, pero no mi mami lo único que hizo fue abrazarme y llorarnos juntas ahí
fue cuando tome conciencia de lo que hice estuvo mal, ya que me dieron la oportunidad de ir a la fiesta e
hice cosas que no debía lo único que podía hacer en ese momento fue pedirles
perdón y prometerles que no lo volvería hacer, ya que esa experiencia que viví
no se los deseo a nadie.